Las personas interesadas en el cante flamenco, a menudo me preguntan acerca de qué es un melisma. Hablamos de melisma cuando encontramos varias notas en una misma sílaba dentro de la letra o cante flamenco.

Podemos encontrar la definición “Grupo de tres o más notas cantadas sobre una misma sílaba” […] en el sitio web www.flamencopolis.com

Mi experiencia como cantaora, profesora de cante e investigadora me animan a plasmar aquí algunas ideas para la descripción del melisma en el cante flamenco.

En primer lugar, considero importante resaltar que los melismas están compuestos tanto de notas como de los recursos vocales que sirven para darle expresividad a esas notas. He descrito los recursos vocales anteriormente en la Máster Thesis (GUERRERO, A. 2018) “Sistema de tipificación de recursos vocales en el cante flamenco. Práctica de seis adornos, efectos, ataques y vibratos”. Descargable aquí.

Existen diferentes tipos de melismas en el cante flamenco, que se podrían tipificar y describir siguiendo diferentes parámetros como por ejemplo:

1) la cantidad de notas que forman el melisma
2) la dirección (ascendente o descendente)
3) el tipo de recursos vocales empleados (adornos, ataques, efectos y vibratos).

Estos parámetros pueden resultar útiles en la búsqueda de los patrones o modelos que, sin duda, seguimos los cantaores y cantaoras en nuestras interpretaciones. Si queréis leer acerca de este tema, consultad la tesis de Miguel Gil donde habla del uso de patrones aprendidos previamente (1).

El melisma es un rasgo personal de cada artista. En cada interpretación los hacemos de una manera diferente. Esto es debido a que cada vez que cantamos, no se repite con exactitud la duración de las notas, los recursos vocales empleados, las dinámicas y la acentuación. Por lo tanto, se podría decir que el melisma en el cante flamenco es un pasaje donde se suele improvisar.

¿SE PUEDE APRENDER A HACER UN MELISMA EN UN CANTE FLAMENCO?

La forma más habitual de aprenderlos es por imitación, de esta manera se adquieren los patrones del cantaor que tomas como referente o modelo.

Si nos gustan los melismas de La Niña de los Peines, Manuel Vallejo o bien algunos más actuales como Camarón de la Isla o Arcángel, podemos intentar imitarlos con paciencia y dedicación.

También es muy recomendable practicar escalas para adquirir la agilidad necesaria para mantener la afinación durante los cambios de nota.

Los cantes flamencos tienen pasajes silábicos y otros melismáticos. Esto significa que los silábicos tienen una nota en cada sílaba mientras que los melismáticos tienen varias notas en cada sílaba. Los melismas en un cante flamenco son una parte sustancial del mismo. Aunque existen melismas más elaborados y otros más sencillos, son uno de los elementos característicos del flamenco.

El uso del melisma puede ir asociado al palo, encontrando un mayor número de ellos en los cantes libres de compás frente a un número menor en los cantes rítmicos. Sin embargo, también va depender del artista y de la “velocidad” que tenga. Un ejemplo de ello son los cantaores Arcángel, Estrella Morente, Israel ernández o Rocío Márquez que utilizan mucho el melisma tanto en cantes libres como en cantes a compás. Sin embargo, cantaores como Antonio Mairena, Antonio El Chaqueta o Fernanda de Utrera utilizaban el melisma en menor medida. No existe una regla estilística, si no una preferencia o gusto personal del artista a la hora de cantar.

Por Alba Guerrero

En el argot flamenco llamamos “velocidad” a la agilidad vocal o capacidad de hacer muchas notas cortas en un tiempo corto.


(1) Gil Ruiz, M. (2014). Ornamentación y microtonalidad en la debla. Análisis y procedimientos semiográficos. (Tesis doctoral). Universidad Autónoma de Madrid. Madrid.