La elección del repertorio de cante flamenco es una de las cuestiones más delicadas e importantes a las que se enfrenta un intérprete. Las decisiones que se toman en este sentido, tienen una gran trascendencia ya que van a modelar la imagen artística de cada cual debido a que el público identifica a los artistas por el tipo de repertorio que interpretan. Un buen ejemplo sería el de las cantaoras festeras como Aurora Vargas o Remedios Amaya que son auténticas maestras cantando y bailando por bulerías y tangos.
Como espectadora agradezco que exista variedad en los palos que se cantan en un espectáculo. Quizás hayáis observado que en cualquier recital de cante flamenco actual existen ciertos palos que son de obligada presencia. Me refiero a la soleá, la seguiriya, la bulería, los tangos o las alegrías, razón por la cual valoro que se incluyan, además, otros diferentes a éstos por el efecto sorpresa que supone.

Como cantaora y profesora de cante, contemplo diferentes variables a tener en cuenta a la hora de diseñar el repertorio que queremos interpretar. Las he dividido en dos grupos: las que me atañen a mí como intérprete y las que atañen al público.
Empezaré por el primer grupo ya que es lógico que, en primer lugar, analicemos todo aquello susceptible de estar bajo nuestro control.

¿CÓMO ELEGIR UN BUEN REPERTORIO DE CANTE FLAMENCO?

Para diseñar un buen repertorio de cante flamenco es necesario atender a dos aspectos importantes:

¿Qué y cómo canto?
– Conocer tu propia voz y saber cuáles son tus puntos fuertes y cuáles son tus limitaciones.
– En este sentido es importante conocer tu tesitura, es decir, en qué rango de notas tu voz suena mejor. De esta manera, evitaremos los pasajes demasiado graves o los demasiado agudos, error en el que caemos habitualmente los cantaores.
– Hacer una selección equilibrada entre cantes libres de compás y cantes rítmicos.
– Incluir cantes en las diferentes tonalidades: mayor, menor y flamenca, abarcando variedad en el toque de la guitarra (por arriba, por medio, por taranto, por granaína, etc.).
– Pensar bien el tempo (velocidad) de cada palo para no caer en el aburrimiento.
– Elegir los referentes más representativos de cada palo. Por ejemplo, para estudiar la bulería de Jerez elegiré cantaores jerezanos como son la familia de los Sordera o La Paquera de Jerez, para estudiar los fandangos de Huelva elegiré a José Rebollo o Paco Toronjo.
– Elegir los referentes en función de la técnica vocal que utilizan. Esta es un opción que, como profesora tengo muy presente. Siempre selecciono las grabaciones de diferentes cantaores en función de la dificultad y del objetivo que persigue cada estudiante. En este sentido, quiero hacer hincapié en la importancia de hacer una buena selección para cada nivel de estudios, ya que un modelo que se encuentre muy alejado de las capacidades actuales del estudiante, puede terminar frustrando más que sugestionando.
– Decidir el momento adecuado para mostar un cante en público. No es aconsejable precipitarse a cantar ante el público una letra que no se tenga bien afianzada.

 

¿Para quién y dónde canto?

En segundo lugar, una vez hayamos analizado todos los elementos anteriores, deberemos tener en cuenta varios elementos externos que pueden ser determinantes en la elección del repertorio.
– Tipo de público. No responde igual un público aficionado y entendido que un público neófito.
– Tipo de espacio. La distancia entre el escenario y el público debe ser valorada en su justa medida.
– Duración del espectáculo. En función del contexto y de nuestra propia resistencia como cantaores, deberemos valorar la duración del repertorio.

Todas estas pautas deben ser tenidas en cuenta a la hora de pensar cómo va a ser un concierto y cada cual debe valorar la importancia que le otorga a los diferentes aspectos analizados. No existe una norma fija para la elboración de  un repertorio de cante flamenco y por eso cabe recordar la anécdota que cuentan acerca de Enrique Morente cuando hizo un recital cuyo repertorio estuvo compuesto exclusivamente por malagueñas. No todo el mundo puede hacer justo lo contrario de lo que se espera.

por Alba Guerrero.